Imagen de Luisella Planeta Leoni en Pixabay

Por: Adán Ezequiel Mejía Renderos.
Candidato No Partidario


Cuando dos o más personas se unen y colaboran mutuamente para conseguir un fin común, se habla de solidaridad.

La solidaridad es compartir con otros tanto lo material como lo sentimental, es ofrecer ayuda a los demás y una colaboración mutua entre nacionalidades.

En los años de 1986 a 1988 tuve el privilegio de residir en California, EUA, ese tiempo fui misionero, evangelista y pastor de iglesias hispanas en las ciudades de Inglewood y en San Francisco, en mis consejerías me encontré con varios casos donde la persona con decepción, otros con lágrimas en sus ojos, me expresaban que recién llegados sus familias que les recibieron les apoyaron, pero que lamentablemente ya eran una carga para esas mismas familias, ya que les limitaban el uso de varias cosas y el contenido de la nevera ya tenía rótulos de propiedad.

Consiente que la vida en Estados Unidos es carísima, qué hay que sacrificarse para poder cubrir los gastos y responsabilidad adquiridas, esto no debe ser motivo para dejar de ayudar al prójimo, en especial a la familia.

Conozca personas que por sus vicios y flojera nunca encuentran trabajo y se acostumbran a ser dependientes del esfuerzo de sus familiares o amigos.

Cada caso debe ser tratado por separado y no de manera general.

La Biblia dice que “el que no trabaja que no coma” ( 2 Tesalonicenses 3:10) pero también instruye “Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”
(Santiago 2:15-16)

Al perezoso habrá que disciplinarlo con condiciones para encarrilarlo a una vida productiva, pero nunca deberían negarle la comida y el techo; todo los que se siembra se cosecha.

Los cristianos debemos ser solidarios hasta con los “enemigos”.

“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, y si tiene sed, dale de beber agua” (Proverbios 25:21)

No se debe perder el apoyo, dar respaldo, ayudar, proteger, instruir, capacitar a nuestros hermanos latinos, la solidaridad nos garantiza cambiar el mundo, hacerlo mejor, más habitable y más digno.

La pandemia del COVID19 dejará a muchos sin trabajo, pero juntos podemos reconstruir la vida de los demás.

No permitamos que la crisis económica nos lleve a una crisis de pérdida de nuestros valores.

Ante la necesidad manifiesta de muchas personas, tenemos que contribuir para que encuentren nuevas maneras que les permitan sostenerse.

Se tiene que enfocar y priorizar las comunidades e individuos más desfavorecidos.

No abandonen el comercio de sus compatriotas, consuma de lo que ellos producen, reactivemos la economía entre hispanos, seamos solidarios.

Ante la pandemia del COVID19 la humanidad está angustiada y el tejido social se está desgarrando, no seamos ciegos ante el sufriendo de nuestros familiares, compatriotas y demás latinos.

Seamos solidarios con los más vulnerables, los trabajadores con bajos salarios, las pequeñas y medianas empresas.

Si usted apoya el comercio, los negocios de latinos la recuperación económica será un camino más sostenible.

Lamento mucho que en mi país, El Salvador, el presidente de la República, Nayib Bukele, no fomente los valores democráticos, el civismo y la solidaridad, sino que al contrario, El Ejecutivo ha fomentado el terror y ha puesto a sus seguidores y simpatizantes en contra de los empresarios y de la oposición política.

Estamos a las puertas de otra tragedia social, la polarización política que vivimos en el pasado entre derecha e izquierda aparentemente ha desaparecido y hoy estamos en una polarización entre estar a favor del presidente Bukele, o en contra de él.

Pero creo que llamar a la solidaridad será fundamental para ayudar a quienes han perdidos sus trabajos o negocios. Acá habrán trabajos que no volverán hacer los mismos o desaparecerán. Por ejemplo el transporte escolar, ante eta pandemia dudó que un padre de familia arriesgue a sus hijos de poder ser contagiado en un microbús donde van justos de 12 a 16 alumnos, quienes trabajaban de esto tendrá que buscar otra fuente de ingreso y así hay otros rubros de trabajo.

La pandemia nos está dando la oportunidad de ser solidarios, dejemos el egoísmo, el egocentrismo y veámonos como hermanos, seamos más humanos con amor.

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