Las autoridades estadounidenses informaron de al menos 69,000 nuevos contagios por COVID19, un récord de positivos desde que el pasado 29 de julio se informó de más 71.300 casos, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins. 

La media de contagios diarios de la última semana alcanza ya los 55.000, un 60 por ciento superior a las cifras de mediados de septiembre, lo que ha obligado a las autoridades estatales a imponer restricciones. 

Estados como Nebraska, Nuevo México o Kentucky han fijado nuevas normas para evitar contagios o preparar el sistema sanitario mientras las hospitalizaciones siguen creciendo a nivel federal.

El Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington ha elaborado un estudio que incluye una proyección de más de 2.300 muertos diarios para mediados de enero. El total de víctimas mortales superaría las 389.000 para el 1 de febrero.

Los patrones de fallecimientos por COVID-19 en Estados Unidos cambiaron durante el verano, ya que hubo un aumento en el porcentaje de fallecimientos de hispanos y de personas que viven en el sur y el oeste del país, de acuerdo con un nuevo informe gubernamental.

En el reporte difundido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) se analizaron las muertes asociadas al COVID19 registradas entre el 1 de mayo y el 31 de agosto. El informe actualiza uno previo enfocado en los fallecimientos durante la ola inicial de la epidemia a principios de año que afectó principalmente el noreste.

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