Por. Adán Ezequiel Mejía Renderos

Ex Pastor Evangélico y actual Aspirante a Una Candidatura No Partidaria por San Salvador.


Son miles las personas que, debido a la violencia ocasionada por las pandillas en el país, se vieron forzadas a migrar a otras naciones para salvaguardar sus vidas y la de sus familiares.

Como un defensor de la vida, no puedo ignorar esta terrible problemática.

Que el Estado salvadoreño reconozca la migración forzada por violencia aportaría garantías en el marco jurídico, acceso a la solicitud de refugiado, derecho a asistencia médica, respeto a la dignidad física y moral que como persona debe tener el migrante y los libraría de la explotación laboral y la exclusión social.

Nuestros hermanos salvadoreños en la diáspora por causa de la violencia necesitan se les otorgue un salario justo y seguridad social en sus países donde residen.

La falta de esta ley, que no es comprensible porque los diputados de la Asamblea Legislativa se niegan o no le dan la debida importancia genera falta de protección a quienes huyeron de la violencia y los coloca en un estado de vulnerabilidad, así como la ausencia del respeto a sus derechos humanos y sociales.

Reflexionemos:

¿Cómo se sentirán nuestros compatriotas al ser víctimas de la violencia porque el Estado no les pudo aportar seguridad y protección en su propia tierra y hoy los abandona en el exilio?

Seamos solidarios y juntos pidamos justicia para nuestros hermanos salvadoreños en la diáspora.

Algunos consideran que por el “plan Control Territorial” ya no existe este problema.

Gracias a Dios, la cifra de homicidios ha bajado, no así la de desaparecidos, pero el “control Territorial “y la extorsión continúan de parte de las “maras” y la migración interna continúa, debido a amenazas de muerte por no pagar la extorsión (“renta”).

A los actuales partidos políticos en contienda no les interesa el tema, la migración es un tema que a la mayoría de candidatos le dan invisibilidad, no les importa, ha, pero la remesas si les interesa. Evidenciando con esa actitud una doble moral.

Necesitamos formar un “Grupo permanente sobre migración y derechos humanos”.

Para facilitar un debate basado en la normativa, así́ como intercambiar información y llegar a un entendimiento común sobre la inmigración forzada por la violencia, para proporcionar entre todas las partes interesadas una amplia gama de cuestiones de derechos humanos de migración, en particular para detectar las deficiencias en las políticas y las cuestiones que vayan surgiendo.

Debemos convertirnos en la voz nacional e internacional de la diáspora salvadoreña para abordar las problemáticas que enfrentan, entre estas están: Los derechos humanos de los migrantes que son víctimas de trafico ilícito, la explotación y el abuso de los trabajadores migratorios; para eliminar la discriminación y la xenofobia contra los migrantes; velar por el acceso de los migrantes en situación irregular a los servicios básicos, como la salud y la educación, la situación de los niños en el contexto de la migración, tenemos que erradicar el estigma que todo joven salvadoreño inmigrante es un delincuente.

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